miércoles, 30 de noviembre de 2016

El Gigante de Hierro - Fotografía

Hola a todos,

hoy quiero compartir con vosotros una fotografía que lleva en mi archivo casi 5 años. En todo este tiempo la han visto muy pocas personas, todos a través de la pantalla de mi móvil o en el monitor de mi ordenador. Los muy observadores igual la han encontrado buceando en mi web personal, único sitio donde está publicada desde 2012. Hasta hoy.

Como sabéis, una de mis muchas aficiones es el cine, de donde saco ideas e inspiración. La foto de la que os quiero hablar hoy nació precisamente de una película de animación del genial Brad Bird, que vi en 1999 llamada El Gigante de Hierro.

La historia cuenta la relación de un niño de un pueblecito de Estados Unidos con un robot gigante que cae del espacio en plena Guerra Fría. Si no la habéis visto, aquí va mi recomendación para este fin de semana.


Antes de presentaros la fotografía, permitidme que os ponga en situación: domingo por la tarde en la base militar de Fairford (Inglaterra), el Air Tattoo ha finalizado con éxito un año más. Exahustos tras un maratoniano fin de semana de madrugones, nos dirigimos hacia la salida haciendo pequeñas paradas para observar los aviones aparcados en la plataforma y hacer las últimas fotos.


De repente, como a unos 200 metros me parece ver una imagen que de alguna manera tenía en mi cabeza desde hacía tiempo. Un chaval de unos 12 años está parado frente al mastodóntico C-5 Galaxy americano, un avión de transporte militar. Inmediatamente pensé en el cartel de la película y que podía conseguir una de las mejores imágenes del festival. 

Así que me puse manos a la obra...




"¡Rápido!" - "No hay tiempo que perder" - Llevo el 300mm fijo acoplado a la D800, miro a través del visor y la parte superior del avión se sale del cuadro. A correr. Me alejo 50 metros a toda velocidad cargando con el troley y la cámara al hombro rogando para que el niño siguiera allí cuando me diera la vuelta.

Vuelvo a mirar por el visor - "¡perfecto!" - "ahí sigue".

Suelto la maleta, me tiro al suelo, pongo el foco en el parabrisas del avión y no deja de pasar gente por delante... disparo varias de prueba, miro el monitor de la cámara y... - "¡Bien! - esto es lo que quiero, pero sin gente" - 

Mirando a través del visor espero repitiendo en voz baja - "no te muevas niño, no te muevas niño" - hasta que por una de esas casualidades de la vida nadie se cruzó durante los dos segundos que necesitaba para hacer la foto.

El tiempo se paró, apreté el disparador hasta que volvió a pasar gente. Sin esperar a que el buffer terminara de grabar su contenido en la tarjeta miré la pantalla de la cámara. Lo había conseguido. Tenía la foto que quería y no es otra que esta que os presento a continuación. 

A ver si os gusta.




THE IRON GIANT

Nikon D800 + 300VRII @ 1/320 f2.8 Iso100



LA SUERTE

En todas las fotos especiales, sobre todo en esas que te encuentras sin querer pero que enseguida tu cabeza sabe lo que quiere, interviene en mayor o menor medida la suerte. En esta ocasión me tocó la lotería. En primer lugar por esos 2 segundos en los que no se cruzó nadie, teniendo en cuenta que yo estaba a casi 300 metros de la escena dentro de una base militar con miles de personas pululando de un lado para otro.

En segundo lugar por el color de pelo y la vestimenta del chico, que sigue un patrón:
- claro (pelo)
- oscuro (chaqueta)
- claro (pantalón y piernas)
- oscuro (botas)
- claro (suelo)

Me temo que de no haber sido rubio, no tendría tanto impacto, pues su silueta no resaltaría delante del avión y costaría encontrar al niño en una foto donde la atención se debe centrar por igual en los dos extremos.

Espero que hayáis disfrutado la entrada.
No dudéis en dejar vuestros comentarios debajo, prometo leerlos y contestar a todos.


Un abrazo,
© Ismael Jordá